Primeros Planos
El cabello ensortijado de Diego rebotaba de vez en cuando sobre sus ojos, mientras dibujaba sobre la mesa, tragado por aquel plano con líneas de grafito, gruesas y delgadas que parecían ser los hilos que movían su silueta encorvada apoyada sobre sus antebrazo.
Ajustaba el compás con sus dedos delgados y vestía esa camiseta sin mangas que apenas y le quedaba tintura de un estampado de la bandera de Inglaterra. Yo a su lado interrumpía su letargo con el ruido del pequeño sacapuntas que esparcía el olor de aquellas tajaditas de madera y aterrizaba de mi mundo fantástico como siempre con nuevos planes:
- Diego tu nunca has pensado en seguir a alguien, alguna chica que te guste?
- pues claro! Respondió sin titubeos.
- ¿Si?, c'omo fue?.
Diego limpiaba el plano con una goma de borrar y una sonrisa infantil se resbaló en su rostro:
- Un día salí de la estación Ciudad Universitaria y vi a una chica bellísima, iba para la UCV también, caminaba tras ella y en ocasiones en paralelo para verle el rostro.
- si? . Interrumpí emocionada.
- Así que la seguí hasta su escuela en humanidades. Pensé detenerla... pero…
Sostuvo el lápiz por ambos extremos y cerraba un ojo como tratando de enfocar alguna imagen en el horizonte.
- ¡ah! es complicado, así que cuando no la pude seguir más porque hubiera tenido que entrar en su clase, simplemente me fui a la mía.
Se encogió de hombros como cuando las cosas no tienen remedio.
- ¡Excelente! no todo el mundo es capaz de hacer eso Diego ¡eres mi héroe!
El rió
- ¿tu has seguido gente?
- No.
Hubo un silencio que dejaba escuchar el arado de nuestros lápices sobre el papel.
- Imagínate que hubieras entrado a la clase. Dije como quien se pregunta por el destino de un billete de lotería.
- Hubiese sido chévere. Sonrió de nuevo y agregó: hubiera aprendido algo de otra carrera… y de la chica.
Asent'i mientras sacudía el polen sintético que soltaba el borrador sobre mi hoja y volviamos a los planos.

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