miércoles, 30 de octubre de 2013

El EJERCITO DE ADINAS

Nota del autor: Y se que ando un poco
perdida de la blogósfera y
extraño mucho a mis amigos blogueros.
Este es un fragmento de una obra de teatro
que estoy escribiendo
¡Espero que lo disfruten!



Adina entra a la oficina. Un hombre vestido de traje blanco la espera en el escritorio:

SATANÁS: ¿Y bien señorita Adina en qué le puedo servir?
ADINA: Quiero ser pintora, quiero hacer música, quiero ser presidente, quiero diseñar ropa, ser escritora, viajar por el mundo.  
SATANÁS:  ¿Qué más?
ADINA: Tener un bar en Costa Rica, ser bailarina, ayudar a los necesitados, tocar el piano, hablar francés, Italiano, portugués, ser una erudita en astronomía y si posible ir a la luna, practicar yoga, ser vegetariana... ¡Quiero un ejército! 
SATANÁS:  un ejército....
ADINA:  ¡Un ejército de Adinas! Eso es... Que cada una haga algo que quiero hacer.

SATANÁS:  Pero no existe tal ejército, la única soldado es usted, la menos soldado de todas, la que no hace nada de lo que usted quiere hacer...
ADINA:   Por eso precisamente he venido aquí...

SATANÁS: Mmmmm... ( examinando) la verdad es que su caso.... A ver déjeme explicarle algo... La mayoría de nuestros clientes solicitan cosas un tanto diferentes, quieren ser millonarios o famosos o poderosos...
ADINA:   seguro todos sus clientes son hombres...

SATANÁS:   (Ríe) He de admitir que los hombres pueden resultar más ambiciosos que las mujeres en ciertos tópicos. Las mujeres normalmente se conforman con un esposo millonario, una casa, hijos y un perrito, pero (Revisando la hoja) veo que este no es su caso... Usted quiere un ejército de usted misma... (Revisando en la computadora) La verdad es que nosotros hemos entregado algunos ejércitos.... Bonaparte, Napoleón... Hitler, Adolfo... Pero nunca había escuchado semejante solicitud...
ADINA:  Yo no quiero controlar a nadie más que a mí misma...
SATANÁS:   Ya veo. Pues ha de tener un alma muy valiosa para poder cubrir semejante exigencia... A veces las líneas de crédito de nuestros clientes se han quedado cortas, por lo que muchas veces hemos tenido que suspender nuestros servicios.
ADINA:  No lo entiendo.
SATANÁS:   Cuando Napoleón nos vendió su alma, por ejemplo, su alma no cubría su crédito total y por eso perdió en Waterloo...
ADINA:   Y no se supone que ustedes debían haber previsto eso antes...
SATANÁS:    Pues después de una crisis en los créditos espirituales muy parecida a la crisis hipotecaria… de que aprendimos la lección, la aprendimos...
ADINA: Bueno pero ¿se puede hacer algo con mi caso? Porque yo no vine a hipotecar mi casa... ¡Yo vine a vender mi alma!
SATANÁS:   Seguro que sí bella dama... Seguro que sí... Pase por aquí que inmediatamente le diremos cuanto puede comprar con su dulce alma...